Mucha gente piensa que todas las deudas son malas, pero no es así. La deuda mala es la que usas para comprar cosas que pierden valor, como un móvil nuevo a plazos o ropa cara con la tarjeta. Eso te quita libertad.
La deuda «buena» es la que se usa para invertir en algo que te va a devolver más dinero del que pediste. Pero antes de meterte en líos, asegúrate de tener tu sobre de ahorro lleno. Sin una base sólida, cualquier deuda es un peligro. Mi consejo: si no puedes pagarlo dos veces, no lo compres.